Saturday, March 05, 2005

La conferencia que no fue

La charla que dictó el profesor Daniel Balderston en el Salón Oval del Edificio de Postgrados de la Nacional el 25 de noviembre pasado había sido anunciada en la informal emisora universitaria como una disertación sobre “La filosofía en la obra de Borges” pero, para sorpresa y decepción del auditorio, el dicente empezó aclarando que no hablaría de Borges más que indirectamente; hablaría de sus trabajos verificando las referencias reales, no ficticias, que aparecen en la obra del escritor argentino.

Resignados a tal subtema, los asistentes escuchamos unas breves anécdotas sobre ese laborioso esfuerzo que se recogió en la obra “The Literary Universe of Jorge Luis Borges”, y, seguidamente, nos enteramos, de otro proyecto editorial del profesor Balderston (et al): la enciclopedia titulada “Latin America and Caribbean Cultures” que cupo en tres volúmenes, sendas copias de los cuales reposaban en el extremo de la oblonga mesa que presidía el conferenciante y supimos también que esos libros deberían ser devueltos a la Biblioteca de la Javeriana en el término de una hora, advertencia que obraba como una especie de “reloj de libro” que acotaba aún más las posibilidades de la conferencia.

Y, en el fondo del anecdotario, se insinuaba un tema que pugnaba por salir a flote, envuelto en la siguiente pregunta: ¿Cómo fue posible reunir en tres volúmenes la enciclopedia de las culturas latinoamericanas y caribeñas, siendo que, según se notificaba, la obra desborda las dimensiones más convencionales de la cultura (arquitectura, literatura, teatro, obras plásticas, filosofía, etcétera) para dar cuenta también de otras tales como la culinaria, los deportes y los dichos callejeros? Y, en esta otra: ¿Cómo es posible, más allá de cualquier número de volúmenes, concebir una enciclopedia de la cultura?

La primera se liquidó con el sencillo expediente de una arbitraria selección de temas, personajes y sitios enfilados en orden alfabético. Donde cupo el chistecillo de la corresponsal que después de felicitar a los autores les presentó su queja por haber omitido la poesía de su prima Fulana de Tal...

Como abrebocas de la segunda pregunta, se citó la sentencia que rubrica algún panteón de la cultura brasileña y que dice que “el centro del universo de la cultura está en cualquier parte”, una parodia de una frase cabalística de Borges. Cuando ya se presentía que al fin un tema sustancioso empezaba a tomar forma, y en el tiempo exacto en el que los ejemplares de muestra acabaron su periplo de mano en mano por la prolongada elipse de la mesa, el conferenciante dio por terminada su charla obedeciendo anunciado reloj de libro.

En los cinco minutos de la rutinaria ronda de preguntas (¿cuándo se aceptará que el público de una conferencia académica tenga algo más que preguntas?) en vano se invocó la bella narración “El idioma analítico de John Wilkins”, en la que Borges menciona la desconcertante enciclopedia china titulada “Emporio celestial de conocimientos benévolos”, que clasifica con maravillosa ambigüedad, en categorías semejantes, los perros sueltos y los metales recrementicios... y que le sirvió a Foucault para iniciar su obra sobre “Las palabras y las cosas”. En vano, porque sólo sirvió para enterarnos de que efectivamente existe una alusión a tal enciclopedia en el volumen tal de la Britannica...
Otra será, pues, la conferencia sobre la filosofía en Borges y otra la que permita detenerse en la pregunta sobre la clasificación enciclopédica de la cultura, e incluso en plural, de las culturas. Pero eso será cuando coincidan los anuncios de esa radiodifusora adolescente (que se reclama de manera ampulosa, “La Universidad de la Radio”) con lo que realmente se presenta; cuando haya un auditorio que vindique su derecho al respeto; cuando el tiempo de la reflexión esté dado por las exigencias propias del tema, no por un reloj de libro u otro dispositivo semejante.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home