Tuesday, February 22, 2005

Se rajó la economía

Democracia, información y transparencia: Una diferencia entre la democracia y otra forma de gobierno es que en la democracia los miserables saben de qué y por qué se mueren. El arma que acabó con la totalitaria Unión Soviética no fue la bomba atómica sino la transparencia (glassnot). Pero la democracia, como la libertad, para conservarla hay que ejercerla. Defender la información, veraz y oportuna, es una forma de ejercer la democracia.

Sirva lo dicho de excusa para plantear el tema de la información sobre la educación. Hay que reconocer que el primer y valiosísimo paso lo dio el Icfes cuando empezó a publicar los resultados de las pruebas del bachillerato, y fue una lástima que esa institución hubiese cedido a las presiones de intereses creados al modificar la presentación de los mismos, de forma tal que ya no toda la información llega a la opinión pública. Ahora, cuando acaba de pasar la prueba conocida como Exámenes de Calidad de la Educación Superior –ECAES– en Economía, la opinión está pendiente de los resultados, pero nada que salen, porque no ha terminado el procesamiento de los datos.

Pero como ya corren algunos resultados filtrados por la benévola cualidad comunicativa de nuestra gente, podemos comentarlos, haciendo la salvedad de que las filtraciones pueden traer inexactitudes.

Sobre la ficha técnica
Sabemos que la prueba, a la cual debieron someterse todos los programas de Economía, no fue realizada por el Icfes sino por la Federación de Facultades de Economía, como resultado del acuerdo entre el Icfes y las universidades. Que la prueba, de 200 preguntas, se hizo no sobre lo que sus organizadores considerarían los conocimientos deseables en un economista, sino sobre lo que dicen estar enseñando hoy las universidades y que el temario, extractado de un banco de preguntas que estuvo abierto a todos los docentes, fue obtenido mediante consenso entre especialistas de las facultades participantes.

Primeros datos filtrados
El promedio obtenido por universidad fue de 100 puntos; el mayor puntaje, obtenido por la Universidad de los Andes, fue de 115 puntos. La siguen muy de cerca la Nacional, el Rosario y el Externado, en su orden.

Análisis
Con la información anterior puede establecerse que el conjunto de universidades, en promedio, se rajó: 100 puntos de 200 equivalen a una calificación de 2.5 sobre 5. Hasta la universidad con mayor puntaje se rajó: 115 puntos equivalen a una calificación de 2.8 (exactamente 2.875) sobre 5. Se desconoce la ubicación de cada una de las universidades en la escala de resultados, para tener una idea de niveles entre ellas. En este análisis por universidades, no se sabe el grado de dispersión de los resultados respecto del promedio (la desviación estándar) ni la calificación en la que coinciden el mayor número de universidades (la moda), estimadores que permitirían el análisis de la situación de la carrera en el país.

A nivel individual, no se sabe cuál fue el mayor puntaje, quién lo alcanzó ni la universidad a la que pertenece el estudiante. Cuando se publiquen los resultados con los distintos indicadores, algo se podrá inferir sobre la situación académica de los profesionales de la economía que está produciendo el país, además de algunas correlaciones interesantes.

¿De qué hablan y qué nos dicen los resultados? En rigor, poco nos dicen de la calidad académica de los economistas, si por ella se entiende el dominio que alcanzan en el manejo de los problemas de la disciplina, como conocimiento universal: el banco de preguntas se elaboró con lo que los profesores enseñan, y ello no necesariamente coincide ni con los fundamentos ni con los avances de la ciencia económica. Tampoco dicen si el conocimiento que se está impartiendo es pertinente respecto de lo que necesita la economía nacional: esa tarea de investigación y discusión podría asumirla una auténtica academia de economía. Los resultados sí servirán para evaluar la eficacia del sistema universitario en la carrera de economía, esto es, su capacidad de producir los resultados que se propone.

Bagatelas
El ejercicio reportó no pocas sorpresas para los propios organizadores: muchas de las preguntas enviadas desde 50 universidades tuvieron que ser reformuladas, porque estaban o mal concebidas o mal redactadas. Hasta los grupos técnicos dieron sorpresas: en uno de ellos no se sabía quién era un tal Fernando de Magallanes. Bueno será conservar las preguntas originales y las ayudas de memoria de los grupos de trabajo, si las hubo. Mucho podrían servir para un próximo estudio sobre la gran variedad de “productos” que se agrupan bajo el título de economista.

Para las universidades, la experiencia fue una prueba refrescante, emocionante, y, en algunos casos, angustiante. Muchas facultades tuvieron que ponerse las pilas, como estudiante en trance de examen no anunciado: Unos hicieron cursos de emergencia sobre historia de las doctrinas económicas (los criterios de mercado desterraron las humanidades de muchas de las carreras de economía) otros, sabiendo que las lagunas de sus pupilos eran demasiadas, adiestraron desesperadamente a sus estudiantes en resolver pruebas de selección múltiple.

Vaya un reconocimiento a la arquitectura nacional: ¡qué suntuosos garajes están construyendo!


Nota: fue escrito antes de la publicación de los resultados, pero vale.

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